El séptimo mandamiento: un escudo

Neal A. Maxwell

Del Quorum de los Doce Apostoles

“El guardar el séptimo mandamiento es un escudo de tanta importancia! Al bajar o perder ese escudo, se pierden las bendiciones del cielo que tanto se necesitan”.

Al igual que ustedes, mis hermanos y hermanas, he sentido un renovado aprecio por el ministerio profético del presidente Hinckley. Testifico que él fue preordenado desde hace mucho, mucho tiempo, por lo cual nos sentimos complacidos.

Comparto la renuencia que expresó Jacob al escribir en cuanto a los problemas de castidad e infidelidad, la violación de lo que algunos clasifican como el séptimo mandamiento. Preocupado porque su audiencia tenía sentimientos”sumamente tiernos, castos y delicados”, Jacob no deseaba “agravar las heridas de los que ya [estaban] heridos, en lugar de consolarlos y sanar sus heridas” (Jacob 2:7, 9); sin embargo, las palabras de Jacob sobre las duras consecuencias de la inmoralidad son determinantes, así como poéticas: “han perecido muchos corazones, traspasados de profundas heridas” (Jacob 2:35). Hoy día, andamos entre muchos de los que caminan heridos, y la lista de víctimas continúa creciendo.

Por ende, se podría hacer hincapié en los consoladores principios del Evangelio, como, por ejemplo, que las personas que se arrepientan verdaderamente, aunque sus “pecados fueren como la grana”, llegarán a ser blancos, “como la nieve” (Isaías 1:18). Pero los rigores y las ricas recompensas del arrepentimiento no son los objetivos de este discurso. Tampoco se da el merecido elogio a los muchos jóvenes y adultos valientes que practican la castidad y la fidelidad, incluso cuando sólo una pequeña minoría de la sociedad estadounidense hoy cree que sea incorrecto tener relaciones prematrimoniales. Por eso, se felicita a los que tienen fe para ser obedientes con respecto a los mandamientos, y enhorabuena a los que tienen “fe para arrepentimiento”cuando se violan los mandamientos (Alma 34:15; cursiva agregada).

Obviamente, la falta de castidad y la infidelidad conllevan serias consecuencias, tales como los efectos inquietantes y la reacción en cadena que resultan de la ilegitimidad y de la orfandad, junto con la enfermedad y la destrucción de la familia. Hay tantos matrimonios que penden de un hilo o que ya han fracasado. Esta crisis callada pero profunda coexiste con otras crisis desconcertantes de nuestra época, incluso la guerra. Jesús dijo que en los últimos días habría “angustias de las gentes, confundidas” y de cómo todo estaría en conmoción (Lucas 21:25; véase también D. y C. 88:91; 45:26).

Por consiguiente, ¡el guardar el séptimo mandamiento es un escudo de tanta importancia! Al bajar o perder ese escudo, se pierden las bendiciones del cielo que tanto se necesitan. Ninguna persona o nación puede prosperar por mucho tiempo sin esas bendiciones.

Es extraño que en una época tan obsesionada por el reclamo de derechos, haya tan poca preocupación por reclamar los derechos a las bendiciones del cielo. Por el contrario, el hecho de que algunos crean menos en la inmortalidad lejana, sólo ha intensificado la inmoralidad cercana, “desviando [a] muchos…, diciéndoles que cuando moría el hombre, allí terminaba todo” (Alma 30:18). Un pensador japonés, al contemplar nuestra sociedad occidental centrada en el placer, dijo casi en tono de confrontación:

“Si no hay nada más allá de la muerte, ¿qué tiene de malo entonces el darse del todo al placer en el poco tiempo que nos quede de vida? La pérdida de la fe en el ‘otro mundo’ ha impuesto en la sociedad occidental moderna un problema fatal de moralidad” (Takeshi Umehara, “The Civilization of the Forest: Ancient Japan Shows Postmodernism the Way”, enAt Century’s End,ed. por Nathan P. Gardels, 1995, pág. 190)

Por lo tanto, el ser buenos ciudadanos significa ser bueno, como el saber diferenciar claramente entre ¡codiciar al prójimo y amar al prójimo! Matthew Arnold dijo sabiamente que mientras “…a la Naturaleza no le preocupa la castidad, a la naturaleza humana le tiene que preocupar mucho” (Philistinism in England and America,tomo 10, The Complete Prose Works of Matthew Arnold, ed. R. H. Super, 1974, pág. 160). ¡A la naturaleza divina le preocupa infinitamente más!

Las tendencias influyentes del hombre natural no son compatibles hacia el séptimo mandamiento, encontrándose el ser “carnal, sensual y diabólic[o]” (Mosíah 16:3; véase también Mosíah 3:19; Moisés 5:13). Si esas tres palabras suenan demasiado duras, piensen, hermanos y hermanas, en la meta horrible que persigue el adversario: “que todos los hombres sean miserables como él” (2 Ne. 2:27). ¡Es cierto que a la miseria le gusta tener compañía!

Una de las mejores maneras de “despojar[se] del hombre natural” es reducirlo a la nada (véase Mosíah 3:19). En su debilidad, es más fácil desalojarlo; de otra manera, insistirá en seguir la placentera marcha del tren de la tentación. Tristemente, las palabras rectificadoras no ayudan por lo general al hombre natural debido a que las codicias… ahogan la palabra (véase Marcos 4:19).

Por desgracia, el quebrantar el séptimo mandamiento es más fácil cuando los falsos filósofos persuaden a algunos que “no es ningún crimen que un hombre haga cualquier cosa” (Alma 30:17). Algunos tienen oídos ansiosos, y en verdad se mueren por oír algo que no sea la verdad, para así seguir a los que tratan de suavizar los mandamientos incómodos y punzantes (véase 2 Timoteo 4:3). No obstante, el Proverbio sigue siendo verdadero: “…el que comete adulterio es falto de entendimiento” (Prov. 6:32). Otros hacen caso omiso de los mandamientos y se concentran en otros aspectos. Uno de los personajes de Dostoevsky dice: “Pasarán las eras y la humanidad proclamará por boca de sus sabios que no hay crimen y, por lo tanto, que no hay pecado, sólo hambre” (Fyodor Mikhailovich Dostoevsky,The Brothers Karamazov, transcripción de Constance Garnett, 1952, págs. 130 –131).

Además, el adversario ha puesto más importancia en el concepto de la privacidad, ¡y ha ocasionado un desliz en la responsabilidad individual! Después de todo, unos cuantos clics del ratón de la computadora pueden llevarlo a uno, de manera privada y rápida, a territorio enemigo sin tener que presentar pasaporte, siendo el último punto de control una conciencia entorpecida.

¡Dios no tiene dos juegos de Diez Mandamientos, uno para interiores y otro para exteriores! Ni tampoco existen dos caminos aprobados para el arrepentimiento. Es verdad que un fin de semana de remordimiento tal vez produzca cierto “pesar de los condenados”, pero no el “poderoso cambio” que sólo produce “la tristeza según Dios” (Mormón 2:13; Mosíah 5:2; Alma 5:13 –14; véase;2 Corintios 7:10).

Sí, los mortales aún somos libres de elegir. Sí, incluso se lidió una guerra en los cielos para preservar nuestro albedrío moral. Pero aquí, ¡muchas veces el gran don del albedrío se cede sin siquiera el más leve quejido!

Hay tantas formas de conservar firmemente en su lugar el séptimo mandamiento protector. A modo de instrucción, por ejemplo, la caída de David, por lo menos en parte, se debió a que no se encontraba donde el deber llamaba: “…y aconteció al año siguiente en el que salen los reyes a la guerra que… David se quedó en Jerusalén” (2 Samuel 11:1). Luego, como sabrán, se produjo la vista lujuriosa desde el terrado y toda la tristeza subsiguiente. En la instrucción “…permaneced en lugares santos”, se halla implícito el evitar permanecer en el desenfreno (D. y C. 87:8; véase también Mateo 24:15).

Aquellos que viven “de una manera feliz” (2 Nefi 5:27) desarrollan prudentemente maneras espirituales de protección, lo que se refleja en el vestir, el lenguaje, el sentido del humor y la música apropiados, enviando, de ese modo, una señal resuelta de discipulado (véase Proverbios 23:7).

Es más, en cuanto al evitar problemas más tarde se incluye el no llevar al matrimonio pecados de los que no se haya arrepentido, lo que puede causar que el cónyuge comience con “yugo desigual” (2 Corintios 6:14). De similar forma, los esposos y las esposas pueden evitar deliberadamente ir a la deriva al rehusar relajar su lealtad y al no verse atrapados en las fuertes corrientes que no llevan a buen puerto. De igual modo, se deben evitar las aguas pantanosas de la autocompasión. Es ahí donde las personas pueden justificar fácilmente cualquier vestigio de responsabilidad y dejar de lado las restricciones, tanto de la conciencia como de los convenios, procurando “[justificarse] delante de los hombres” por aquello que “delante de Dios es abominación” (Lucas 16:15).

El ver a través de la maraña engañosa de la sensualidad es otro preventivo vital. Por ejemplo, algunos de los que desobedecen abiertamente el séptimo mandamiento mediante estilos de vida inmorales son como Caín al declarar “estoy libre” (Moisés 5:33), después de quebrantar el sexto mandamiento matando a Abel. Esa manera errónea de pensar sobre la libertad evoca las palabras de amonestación de Pedro: “el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que venció” (2 Pedro 2:19; 2 Nefi 2:26 –32). Las verdaderas almas estridentes pueden fingir carcajadas en medio de la esclavitud y el pecado, pero otro Proverbio se aplica: “Aun en la risa tendrá dolor el corazón; y el término de la alegría es congoja” (Proverbios 14:13).

En una época en la que justificadamente nos preocupa que se presente la verdad en la publicidad, cuán intelectualmente insultantes son ciertos rótulos engañosos:éxtasis debería decir Miseria. “Rave”,es en realidad el  mascullo lastimero de la sensualidad desenfrenada. Por ejemplo, algunos participantes neciamente creen que el bailar en forma lujuriosa es inofensivo. Esas personas “no [pecan] en la ignorancia” (3 Nefi 6:18). ¡Al imitar y subestimar al enemigo, terminan comprometiéndose a sí mismos, al mismo tiempo que confunden y decepcionan a sus amigos!

¿Se han preguntado alguna vez por qué en el ámbito sensual muy a menudo se presentan luces destellantes pero opacas? O, ¿por qué todo el exceso de material deslumbrante? O, ¿por qué todo el estruendo disfrazado de música? ¡Porque, temerosa del amanecer, la maldad no puede soportar el escrutinio constante de la brillante verdad, ni puede soportar las quietas reflexiones del alma introspectiva!

Así, el son del tambor de la insensibilidad entorpece el sentir del alma al responder ilegítimamente a la necesidad legítima de pertenecer y de amar, a medida que los predadores y las víctimas lamentablemente “deja[n] de sentir” (1 Nefi 17:45; Efesios 4:19; Moroni 9:20).

Henry Fairlie escribió que “la persona lujuriosa normalmente lleva un terrible vacío en el centro de su vida” (Henry Fairlie,The Seven Deadly Sins Today,1978, pág. 187.) Aún así, algunos jóvenes ingenuos hablan de “llenar sus cantimploras”, las cuales estarán vacías excepto por la arena y la grava residual de tóxicas memorias. Fairlie también escribió: “A la lujuria no le interesa quien sea su pareja, sino sólo la satisfacción de sus propios antojos… la lujuria muere al amanecer, y al retornar por la noche, a buscar por doquier, su pasado ha dejado de existir” (The Seven Deadly Sins Today,1978, pág. 175.)

Sin importar el vestuario ni el maquillaje, la lujuria no es el sustituto del amor; en realidad, hermanos y hermanas, sofoca el desarrollo del verdadero amor y hace que se enfríe el amor (véase Mateo 24:12).

No es de sorprender que se nos diga que “[refrenemos] todas [nuestras] pasiones para que [estemos] llenos de amor” (Alma 38:12). De otro modo, las pasiones desbordantes llenarán el espacio disponible del alma, lugar en el que no puede haber dos inquilinos.

Previamente, la sociedad a menudo ha tenido mecanismos equilibrantes y restrictivos útiles, aunque sutiles, incluso familias, iglesias y escuelas con objeto de controlar la conducta personal excesiva, pero con frecuencia, algunos de esos mecanismos se pierden, no funcionan bien o se equivocan.

Además, el ritmo de las tendencias actuales se va acelerando debido a la idea moderna de que no se debe ser sentencioso, lo cual justifica cualquier cosa mala que hagan las personas, en tanto hagan cualquier cosa que sea elogiable. Después de todo, ¿acaso Mussolini no se encargaba de que los trenes salieran a tiempo? Los que violan el séptimo mandamiento incluso pueden hacer útiles contribuciones, pero pagan un precio personal escondido y caro (véase Alma 28:13.) Sobre el rey Moriantón, leemos: “Y obró rectamente con el pueblo, mas no consigo mismo, por motivo de sus muchas fornicaciones” (éter 10:11). Aparentemente un líder justo que no hacía acepción de personas, ¡Moriantón no se respetaba a sí mismo! Las heridas que se causaba a sí mismo, pasaban disimuladas por la ornamentación exterior de las riquezas y los edificios (véase éter 10:12).

Es de tanta importancia todo lo mencionado, que es necesario decir lo siguiente, y no vacilo en hacerlo: las revelaciones nos dicen que en la misma medida de sus pecados, los pecadores que no se arrepientan, tendrán que padecer así como Jesús lo hizo por los nuestros, y cuando un día sientan personalmente toda la justicia de Dios (véase D. y C. 19:16 –18). Además, sin embargo, los que en varias formas fomenten e intensifiquen de manera persistente este drama de inmoralidad, a menudo saturado de drogas, ya sea como promotores, promulgadores, facilitadores o acaparadores, ¡tendrán entonces que enfrentar y sentir todo el sufrimiento que le hayan causado a innumerables personas!

Finalmente, hermanos y hermanas, en ciertos tiempos y circunstancias, ¡el discipulado requiere que estemos dispuestos a estar solos! Nuestra voluntad de hacerlo, aquí y ahora, va de acuerdo con el momento en que Cristo se arrodilló solo, allí y en ese momento, en Getsemaní. En el proceso expiatorio final, “nadie estuvo con [él]” (D. y C. 133:50; véase Mateo 26:38 –45).

Al tomar nuestra decisión, los fieles nunca estarán solos, al menos no tan solos. Por necesidad, el ángel que estuvo junto a Cristo en Getsemaní para fortalecerle, le dejó (véase Lucas 22:43). Si mantenemos en alto el escudo de la fe en Dios y fe en Sus mandamientos, Sus ángeles estarán “alrededor de [nosotros] para sostener[nos]” y nos “guarda[rán]” (D. y C. 84:88; 109:22). De esta promesa doy testimonio. Y ahora, por consiguiente, en lo que respecta al clima de nuestras almas, hermanos y hermanas, testifico que somos nosotros los que fijamos el control de la temperatura. Nosotros establecemos el grado de nuestra felicidad en este mundo y en el venidero. Igualmente testifico que nuestra adherencia a los mandamientos de Dios, incluso el séptimo, se presta a que Dios coloque Su mano en la nuestra mientras fijamos el control de la temperatura; es la mano de Aquel que desea darnos todo lo que tiene (véase D. y C. 84:38). En el nombre de Jesucristo. Amén.

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Cuando lo malo parece bueno y lo bueno parece malo

Por el élder Quentin L. Cook

Del Cuórum de los Doce Apóstoles

Tomado del discurso, “A Banquet of Consequences: The Cumulative Result of All Choices”, pronunciado en un devocional de la Universidad Brigham Young, el 7 de febrero de 2017. Para leer el discurso completo en inglés, visite speeches.byu.edu.

La forma en la que el adversario trata de malinterpretar y socavar las bendiciones de vivir de acuerdo con el plan del Padre.

Uno de los aspectos más astutos de los esfuerzos del adversario para frustrar el plan de felicidad de nuestro Padre Celestial es su engañosa enseñanza de que no hay influencia maligna ni demonio (véase 2 Nefi 28:22) y su intento de redefinir lo malo como bueno y lo bueno como malo, la oscuridad como luz y la luz como oscuridad, y lo amargo como dulce y lo dulce como amargo (véase 2 Nefi 15:20).

A eso a veces se le llama cambio de paradigma—“cuando la forma habitual de pensar o hacer algo se reemplaza por una manera nueva y diferente1, y de esa forma representen las cosas para que sean exactamente lo contrario de lo que realmente son. En su novela clásica Cartas del diablo a su sobrino, C. S. Lewis escribió desde el punto de vista de un viejo diablo. Lewis invirtió los valores tradicionales usando la ironía y la sátira para que lo malo pareciera bueno y lo bueno malo2.

En cuanto a ese tema, hace unos meses tuve una reunión estimulante con un experto en publicidad reconocido internacionalmente. Hablábamos de la influencia del mal y de las consecuencias de las malas decisiones.

Imaginó un interesante relato hipotético de la reunión de Lucifer con una agencia de publicidad. El adversario describió su dilema: él y sus seguidores se habían rebelado y rechazado el plan del Padre y habían llegado a comprender que no podían prevalecer contra Dios. Lucifer entendió que si bien el plan del Padre era de alegría y felicidad, su propio plan resultaba en dolor y miseria. El problema, explicó Lucifer al ejecutivo de publicidad, era cómo atraer seguidores.

Se determinó que la única esperanza de éxito que tenía Lucifer era lograr un cambio de paradigma o una inversión de valores; en otras palabras, caracterizar el plan del Padre como algo que resultaba en angustia y miseria, y el plan de Lucifer como algo que resultaba en alegría y felicidad.

Esa reunión hipotética tiene un propósito útil. La verdad es que los enemigos del plan del Padre no solo intentan socavar la doctrina y los principios del plan, sino que también intentan tergiversar las bendiciones que fluyen del plan. Su esfuerzo básico es hacer que lo que es bueno, justo y alegre parezca miserable.

Analizaré algunos de los esfuerzos que lleva a cabo el adversario parar tergiversar y socavar las bendiciones de vivir de acuerdo con el plan del Padre.

Palabra de Sabiduría

En el transcurso de mi vida, he visto que el alcohol ha arruinado y a veces ha destruido la vida de muchos de mis amigos. La cultura del alcohol no solo tiene que ver con la doctrina de la Iglesia; también tiene que ver con la salud y la felicidad de todos. Los Santos de los Últimos Días pueden ser una voz importante en educar a la sociedad sobre las consecuencias de ese problema.

En el plan del Padre, la Palabra de Sabiduría —que se dio a causa de “maldades y designios… de hombres conspiradores”— proporciona principios de salud. Está “adaptada a la capacidad del débil y del más débil de todos los santos”. Establece cosas específicas, incluso que el “vino o bebidas fuertes [alcohol]… no es bueno”. El tabaco y las bebidas calientes (té y café) “no son para el cuerpo” (D. y C. 89:4, 3, 5, 8–9).

Esa revelación también favorece buenas prácticas de salud con una promesa. Promete que los que actúen en obediencia al mandato divino, “recibirán salud… y hallarán sabiduría y grandes tesoros de conocimiento” (D. y C. 89:18–19)3.

La distorsión que utiliza el adversario se manifiesta claramente por su defensa del tabaco y del alcohol.

Incluso hoy en día, la agencia de publicidad hipotética tendría dificultades para arrojar luz favorable en el uso del tabaco. El profeta José Smith (1805–1844) recibió la Palabra de Sabiduría por revelación en 1833. En 1921, el presidente Heber J. Grant (1856–1945), por inspiración del Señor, exhortó a todos los santos a vivir más plenamente la Palabra de Sabiduría4. En ese momento, la publicidad masiva y la idealización en las películas hacían que el fumar cigarrillos pareciera moderno, sofisticado y divertido. No fue sino hasta 1964, cuarenta y tres años más tarde, que el Cirujano General de los Estados Unidos concluyó: “Fumar cigarrillos es un peligro para la salud de suficiente importancia en los Estados Unidos como para justificar medidas correctivas apropiadas”5.

Las estadísticas actuales con respecto al consumo de cigarrillos no se disputan. Las personas que fuman tienen más probabilidades de desarrollar una enfermedad cardíaca, un derrame cerebral y cáncer de pulmón. Se calcula que fumar aumenta el riesgo de cáncer de pulmón 25 veces6.

De modo que lo que el adversario presenta como de moda, sofisticado y divertido, de hecho, ha resultado en miseria y en la muerte prematura de millones de personas.

El alcohol es otro ejemplo. Durante muchos años, he seguido con interés un proyecto de investigación que comenzó en la década de 1940. Al principio, se estudió periódicamente a lo largo de toda su vida a 268 hombres que asistían a la Universidad de Harvard. Más adelante, otras personas, entre las que se incluyó a mujeres, también formaron parte del estudio. El objetivo del estudio original era descubrir todo acerca del éxito y de la felicidad.

Ese estudio contiene tres conclusiones significativas: Primero, la felicidad en las personas adultas tiene una alta correlación con la felicidad familiar durante la niñez, en particular, con el amor y el afecto de los padres7. Segundo, la importancia de un matrimonio saludable y estable brinda felicidad para toda la vida8; y tercero, el efecto negativo del alcohol en el éxito y la felicidad en el matrimonio y en la vida. El abuso del alcohol afecta a un tercio de las familias de los Estados Unidos y una cuarta parte tiene que ver con las admisiones en los hospitales. Desempeña un papel importante en la muerte, la mala salud y los logros truncados9.

Un artículo reciente que apareció en la primera plana del diario Washington Post informó que “las mujeres de este país están bebiendo mucho más y con más frecuencia que sus madres y abuelas lo hicieron, y que el consumo de alcohol las está matando en cantidades récord”. El artículo concluyó que “la ciencia actual y emergente no respalda los supuestos beneficios del consumo moderado” y que “el riesgo de muerte por cáncer parece aumentar con cualquier nivel de consumo de alcohol”10.

En los últimos años, muchas universidades en todo el mundo han estado tratando de disminuir el consumo de alcohol por parte de sus estudiantes debido a su relación a graves comportamientos antisociales, entre los que se incluye el abuso sexual y problemas serios de salud, en especial del consumo excesivo de alcohol. Ahora se ha establecido, desde el punto de vista médico, el terrible impacto del alcohol en el cerebro de muchos jóvenes11.

Al mencionar problemas de salud principalmente personales, no he intentado categorizar otras consecuencias graves del consumo de alcohol, como accidentes al conducir en estado de ebriedad, hombres que intentan excusar agresiones físicas y sexuales debido a la disfunción causada por el alcohol, y los efectos que tiene en el cerebro fetal el alcohol que las mujeres ingieren durante el embarazo12.

Como si fumar cigarrillos, abusar del alcohol y la epidemia de opiáceos13 no fuesen ya suficientemente perjudiciales para la sociedad, ahora vemos las fuerzas del mal abogar por la legalización de la marihuana para uso recreativo.

Opciones familiares

Las opciones familiares siguen un modelo similar. En el plan del Padre se establece claramente el papel de las familias.

En “La Familia: Una Proclamación para el Mundo” leemos: “La familia es ordenada por Dios. El matrimonio entre el hombre y la mujer es esencial para Su plan eterno. Los hijos merecen nacer dentro de los lazos del matrimonio y ser criados por un padre y una madre que honran sus votos matrimoniales con completa fidelidad. La felicidad en la vida familiar tiene mayor probabilidad de lograrse cuando se basa en las enseñanzas del Señor Jesucristo”14.

Es bastante común en el mundo de hoy, en otro cambio de paradigma, pregonar opciones alternativas de una manera positiva que están en conflicto directo con ese plan y que son adversas para el matrimonio y la familia:

•La opción de mujeres y hombres de colocar la educación y las carreras antes que el matrimonio y la familia.

•La opción de no tener hijos o tener pocos hijos15 o interrumpir el embarazo cuando no sea conveniente.

•La opción de participar en una conducta inmoral como sustituto de la institución sagrada del matrimonio.

El adversario se ha centrado en las mujeres y ha descrito la maternidad como una vía sin salida de actos monótonos; se ha centrado en los hombres y ha representado la paternidad como algo poco importante y la fidelidad como “pasada de moda”. El aislamiento y la deshumanización que resultan de la pornografía son ejemplos de la conducta inmoral que está sustituyendo a la sagrada institución del matrimonio; subraya el terrible alejamiento de la verdad y de la rectitud que el adversario desea.

Las opciones alternativas inapropiadas se representan como apropiadas para ayudar a alcanzar los objetivos mundanos de libertad e igualdad. Como resultado de tales opciones, el promedio de hijos que una mujer tendrá en su vida está disminuyendo radicalmente. Se estima que el 46 por ciento de la población mundial vive en países donde la tasa de fertilidad es menor de 2,1 hijos, la tasa necesaria para que la población se mantenga estable. La mayoría de los países europeos y asiáticos están por debajo de ese nivel. Italia y Japón tienen tasas de aproximadamente 1,3 hijos por pareja. Se espera que la población de Japón disminuya de 120 millones a cerca de 100 millones para el año 205016.

Algunas personas han descrito esa disminución mundial en la población como un “invierno demográfico”17. Muchos países no están teniendo suficientes hijos para reemplazar a la generación que está muriendo.

Permítanme compartir otra realidad que me preocupa mucho. Tuve una conmovedora experiencia en Jerusalén en 2016 en el Children’s Memorial [Museo Conmemorativo de los Niños], que es parte del World Holocaust Remembrance Center [Centro Mundial de Conmemoración del Holocausto]. El élder Jeffrey R. Holland, del Cuórum de los Doce Apóstoles, y yo, junto con dos líderes judíos americanos, colocamos una corona funeraria conmemorativa. Se cree que más de un millón de niños judíos fueron muertos durante el Holocausto18.

Al pasar por el museo, me sentí sumamente conmovido. Mientras me encontraba afuera recobrando la compostura, reflexioné sobre el horror de la experiencia y de repente me di cuenta de que en los Estados Unidos solamente, hay tantos abortos cada dos años como el número de niños judíos que murieron en el Holocausto durante la Segunda Guerra Mundial19.

Los niños judíos fueron muertos porque eran judíos, y no hay nada análogo en toda la historia, pero la intensidad de mis sentimientos se debió a la pérdida de niños. Traer hijos al mundo es una parte sagrada del plan de felicidad de nuestro Padre Celestial. Estamos tan insensibilizados e intimidados con la inmensidad de la práctica del aborto que muchos de nosotros lo hemos puesto en lo recóndito de nuestra mente y tratamos de mantenerlo fuera de nuestra consciencia. Claramente, el adversario está atacando el valor de los niños en muchos niveles.

El aborto se debe plantear con cuidado; es un problema que probablemente no se resolverá con la condena personal ni las acusaciones recriminatorias. Algunos han advertido que no se juzgue un barco, ni a hombres ni a mujeres, sin comprender la duración del viaje y las tormentas a las que se enfrenten20. Debo agregar que muchos que participan en esa conducta deplorable no tienen un testimonio del Salvador ni conocimiento del plan del Padre.

Sin embargo, para aquellos que creen que somos responsables ante Dios, e incluso para muchos de los que no son de nuestra fe, eso se ha convertido en una tragedia de proporciones monumentales. Cuando lo combinamos con el invierno demográfico que acabamos de explorar, es una seria mancha moral en nuestra sociedad.

El presidente Spencer W. Kimball (1895–1985) enseñó: “La felicidad máxima en el matrimonio la determina en gran parte un factor principal: el tener y criar hijos… La Iglesia no puede aprobar ni tolerar medidas que tan marcadamente pongan límites al tamaño de la familia”21.

Con respecto al número de hijos y la cantidad de tiempo entre uno y otro, se debe considerar la salud de la madre, y el esposo y la esposa deben tomar la decisión con espíritu de oración22. Terceras personas no deben juzgar tales decisiones. Algunos miembros fieles no pueden tener hijos ni la oportunidad de casarse. Recibirán todas las bendiciones en el banquete máximo de consecuencias23.

Sin embargo, Lucifer ha apoyado el aborto y, en un horrible cambio de paradigma, ha convencido a muchas personas que los hijos representan una pérdida de oportunidad y miseria, en lugar de gozo y felicidad.

Como Santos de los Últimos Días, debemos estar a la vanguardia de los corazones y las mentes que cambian sobre la importancia de los hijos. Los ataques a la familia que acabo de describir terminan en dolor y miseria.

El Señor ha declarado que Su obra y Su gloria es “llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre” (Moisés 1:39). El plan se establece por medio de las familias. Cada miembro de la familia es importante y sus funciones son bellas, gloriosas y satisfactorias.

La proclamación sobre la familia no podría ser más clara acerca de las consecuencias de las opciones que no sean compatibles con el plan del Padre. Proclama inequívocamente: “… advertimos que la desintegración de la familia traerá sobre las personas, las comunidades y las naciones las calamidades predichas por los profetas antiguos y modernos”24.

Eso establece claramente el banquete máximo de consecuencias y el impacto cumulativo de las opciones que no son compatibles con el plan de felicidad del Padre.

En todos los matrimonios y en la crianza de los hijos hay desafíos y sacrificios, pero las recompensas por ambas en esta vida y en las eternidades son asombrosamente hermosas. Emanan de un amoroso Padre Celestial.

Prosperar en la tierra

Un conocido pasaje de las Escrituras a lo largo del Libro de Mormón consta de dos partes; dice: “… al grado que guardes los mandamientos de Dios, prosperarás en la tierra”. La segunda parte dice: “… si no guardas los mandamientos de Dios, serás separado de su presencia” (véase, por ejemplo, Alma 36:30). Es claro que tener la bendición del Espíritu Santo por medio de la obediencia es un elemento principal para prosperar en la tierra.

Además, las enseñanzas sagradas de la Iglesia establecen que tener suficiente para nuestras necesidades es la mejor medida de prosperidad temporal. En este caso, el cambio de paradigma de Lucifer es agrandar la búsqueda de grandes riquezas y la adquisición de productos de lujo sumamente visibles. Algunos parecen sentirse impulsados a lograr el estilo de vida de los ricos y los famosos. El exceso de riqueza no se promete a los miembros fieles, ni suele traer felicidad.

Como pueblo, los Santos de los Últimos Días efectivamente han prosperado. Los principios financieros prudentes incluyen:

•Buscar primeramente el reino de Dios.

•Trabajar, planificar y gastar con prudencia.

•Planificar para el futuro.

•Utilizar la riqueza para edificar el reino de Dios.

El objetivo de Lucifer

Además de representar las bendiciones como miseria, Lucifer procura socavar el plan del Padre y destruir la fe en Jesucristo y Su doctrina. La agresión hacia la Biblia y la divinidad de Jesucristo nunca se ha visto más marcada en mi vida de lo que lo es en la actualidad. Como se predijo en las Escrituras, Lucifer está valiéndose de muchos dispositivos para lograr ese objetivo.

Una cosa es ser engañado por el adversario, y otra es ser uno de sus mercenarios. El élder Neal A. Maxwell (1926–2004), del Cuórum de los Doce Apóstoles, lo expresó hermosamente: “¡Qué trágico es que tantos mortales sean mercenarios para el adversario… y que… se compren a tan bajo precio! Un poco de nivel social, un poco de dinero, un poco de alabanza, un poco de fama fugaz, y están dispuestos a cumplir las órdenes de aquél que puede ofrecer todo tipo de ‘recompensas’ transitorias, pero que no tiene moneda celestial”25.

Probablemente no haya mejor ejemplo del impacto de los mercenarios que la visión de Lehi del árbol de la vida y del edificio grande y espacioso en el Libro de Mormón. Los que estaban en el edificio señalaron con el dedo a los que se habían asido a la vara de hierro e incluso habían comido del fruto del árbol. Los que comieron se “avergonzaron a causa de los que se mofaban de ellos; y cayeron en senderos prohibidos y se perdieron” (1 Nefi 8:27–28).

Por lo tanto, las malas opciones resultan en un banquete con resultados amargos, rancios, desagradables y miserables.

Comparen eso al glorioso banquete de consecuencias que se prometen a ustedes, los que son fieles. Ustedes “serán llenos de la gloria del Señor” y serán “santificados por el Espíritu para la renovación de” su cuerpo, y todo lo que el Padre tiene les será dado (D. y C. 84:32, 33; véanse también los versículos 34–38).

En un banquete de consecuencias como ese, la comida espiritual con la que nos deleitemos es deliciosa, sabrosa, dulce, suculenta, nutritiva y satisfactoria, y permitirá que nuestros corazones se regocijen. Cuando “[vengamos] al Santo de Israel y [nos saciemos] de lo que no perece ni se puede corromper” (2 Nefi 9:51), podremos seguir el camino estrecho y la vía derecha que nos llevará al Santo de Israel, “pues su nombre es el Señor Dios” (2 Nefi 9:41).

Referencias

  1. Merriam-Webster’s Collegiate Dictionary, edición nro. 11, 2003, “paradigm shift [cambio de paradigma]”, merriam-webster.com.
  2. C. S. Lewis, Cartas del diablo a su sobrino, Miguel Marías (trad.), 2004.
  3. Véase Jed Woodworth, “The Word of Wisdom”, enRevelaciones en Contexto: Los acontecimientos de trasfondo de las revelaciones de Doctrina y Convenios, editado por Matthew McBride y James Goldberg, 2016, págs. 195–203; “La Palabra de Sabiduría”, 1 de junio de 2013,history.lds.org.
  4. Véase Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Heber J. Grant, 2003, pág. 203–213.
  5. Smoking and Health: Report of the Advisory Committee to the Surgeon General of the Public Health Service, PHS publication no. 1103 (1964), pág. 33; véase también The Health Consequences of Smoking—50 Years of Progress: A Report of the Surgeon General, 2014, surgeongeneral.gov.
  6. Véase “Health Effects of Cigarette Smoking”, Centers for Disease Control and Prevention, 15 de mayo de 2017, cdc.gov.
  7. Véase George E. Vaillant, Triumphs of Experience: The Men of the Harvard Grant Study, 2012, págs. 108–109.
  8. Véase Alvin Powell, “Decoding Keys to a Healthy Life”,Harvard Gazette, 2 de febrero de 2012, news.harvard.edu.
  9. Véase Vaillant, Triumphs of Experience, pág. 292. En comparación, un estudio separado a largo plazo de miembros activos de la Iglesia arrojó resultados positivos (véase James E. Enstrom y Lester Breslow, “Lifestyle and Reduced Mortality among Active California Mormons, 1980–2004”, Preventive Medicine, tomo 46, nro. 2 [febrero de 2008], págs. 133–136).
  10. Kimberly Kindy y Dan Keating, “For Women, Heavy Drinking Has Been Normalized. That’s Dangerous”,Washington Post, 23 de diciembre de 2016, washingtonpost.com; las citas al final Robert D. Brewer del programa sobre el alcohol de los Centers for Disease Control and Prevention [Centros para la prevención y el control de las enfermedades].
  11. Véase “Fact Sheets—Underage Drinking”, Centros para la prevención y el control de las enfermedades, 20 de octubre de 2016, cdc.gov.
  12. Véase Anne Schuchat, “The CDC’s Recommendations to Help Prevent Fetal Alcohol Spectrum Disorders”, American Family Physician, tomo 95, nro. 1 (1 de enero de 2017), págs. 6–7, aafp.org.
  13. Véase “Inside a Killer Drug Epidemic: A Look at America’s Opioid Crisis”, New York Times, 6 de enero de 2017, nytimes.com.
  14. “La Familia: Una Proclamación para el Mundo”, Liahona,noviembre de 2010, pág. 129.
  15. “El porcentaje de personas de 25 a 34 años de edad que no tienen hijos que viven con ellos se duplicó desde 1967” (Emily Schondelmyer, “No Kids in the House: A Historical Look at Adults Living without Children”, U.S. Census Bureau, 20 de diciembre de 2016, census.gov).
  16. Véase World Fertility Patterns 2015, United Nations, Department of Economic and Social Affairs, Population Division, 2015, pág. 6, un.org; “Birth and Fertility of the Resident Population”, Istat (Italian National Institute of Statistics), 28 de noviembre de 2016, istat.it; “The Future of World Religions: Population Growth Projections, 2010–2050, Buddhists”, Pew Research Center, 2 de abril de 2015, págs. 6–12, 102–111, pewresearch.org; Adam Taylor, “It’s Official: Japan’s Population Is Dramatically Shrinking”,Washington Post, 26 de febrero de 2016, washingtonpost.com; and Ana Swanson, “Japan’s Birth Rate Problem Is Way Worse Than Anyone Imagined”,Washington Post, 7 de enero de 2015, washingtonpost.com.
  17. Véase The New Economic Reality: Demographic Winter,BYUtv, byutv.org.
  18. Véase “Plight of Jewish Children”, Holocaust Encyclopedia, United States Holocaust Memorial Museum, ushmm.org.
  19. Véase Reproductive Health: Data and Statistics: “Abortion”, Centros para la prevención y el control de las enfermedades, 10 de mayo de 2017, cdc.gov. Reconozco que el número de abortos ha disminuido en los últimos años, pero el número sigue siendo sumamente elevado.
  20. A veces se atribuye a Thomas Carlyle (1795–1881); véase Manual de Instrucciones 1: Presidentes de estaca y obispos, 2010, 17.3.1. Esta sección proporciona excepciones limitadas de aborto relacionadas con violación, incesto, salud de la madre y defectos graves del bebé.
  21. The Teachings of Spencer W. Kimball, ed. Edward L. Kimball, 1982, págs. 328–329; véase también El matrimonio eterno, Manual para el alumno (manual del Sistema Educativo de la Iglesia, 2003), pág. 80, LDS.org.
  22. Véase Gordon B. Hinckley, Cornerstones of a Happy Home (folleto, 1984), pág. 6, LDS.org.
  23. Véase Manual 2: Administración de la Iglesia, 2010, 1.3.3.
  24. “La Familia: Una Proclamación para el Mundo”, 2.
  25. Neal A. Maxwell, Things As They Really Are, 1978, pág. 42.