Feliz año 2019

Antes que nada, le agradezco a cada uno de ustedes sus visitas a este sitio, espero que hayan encontrado las cosas que buscaban, que los haya inspirado, orientado y ayudado en cada una de sus circunstancias en particular. Si era para una clase, un discurso, inspiración, entretenimiento o lo que fuera si así fue, entonces esta pagina cumplió su propósito.

Espero que este 2018 que termina haya sido un gran viaje para cada uno de ustedes, que hayan reído mucho, aprendido, viajado, llorado de felicidad, porque eso quiere decir que estuvieron vivos.

Mis mejores deseos para cada uno de ustedes en este 2019 llega, vendrá con sus pruebas y felicidad y como Santos de los Últimos Días debemos de tener una perspectiva distinta para la misma.

Espero que sigan visitando esta pagina y aquí los veo.

Un abrazo y de nuevo feliz 2019.

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Principios proféticos de la fidelidad

Por el élder C. Scott Grow

De los Setenta

Tomado del discurso “Where Will You Be in 20 Years?”, pronunciado en un devocional de la Universidad Brigham Young–Idaho el 15 de mayo de 2012.

Para leer el texto completo en inglés, vaya a web.byui.edu/devotionalsandspeeches.

¿Qué decisiones deben tomar y qué compromisos deben hacer ahora y en el futuro que les ayudarán a permanecer fieles?

Hace más de veinte años, terminé mi servicio como presidente de misión en Sudamérica. Mi esposa, Rhonda, y yo hemos visto muchos triunfos, así como muchas terribles tragedias en la vida de nuestros misioneros durante los últimos veinte años.

La mayoría de nuestros misioneros están felizmente sellados en el templo, criando hijos justos y mandándolos a servir en misiones; sirven con fidelidad en llamamientos del sacerdocio y de las organizaciones auxiliares de la Iglesia. Sin embargo, hay algunos que son menos activos, algunos que se han casado y divorciado, e incluso algunos a los que se ha excomulgado de la Iglesia.

¿Qué es lo que ha marcado la diferencia en la vida de nuestros misioneros? ¿Qué podrían haber hecho algunos de ellos para evitar la tragedia personal? ¿Y ustedes? ¿Dónde estarán en veinte años? ¿Qué decisiones deben tomar y qué compromisos deben hacer ahora y en el futuro que les ayudarán a permanecer fieles?

Sugiero diez principios que les ayudarán:

1 Nutran su testimonio continuamente

Las experiencias llenas del Espíritu que se tienen en la misión establecen el fundamento de fe que les puede bendecir a lo largo de su vida. Ese fundamento de fe solamente se puede reducir mediante la negligencia o el pecado.

Hace poco, entrevisté a un exmisionero que es menos activo y que decía haber perdido su fe. Le pregunté si estaba orando y estudiando el Libro de Mormón, tal y como lo hizo cuando era misionero. Él dijo que no, ya que había perdido su fe en José Smith.

Me sentí inspirado a preguntarle: “¿Estás viendo pornografía?”. Contestó que sí. Le dije que no era de extrañar que hubiera perdido su testimonio.

Le expliqué que un testimonio no es nada más ni nada menos que el Espíritu Santo que da testimonio a nuestra alma de la veracidad del Evangelio y de la Iglesia restaurada. Cuando no oro ni leo las Escrituras, la influencia del Espíritu en nuestra vida se debilita, rebajando así nuestra resistencia a la tentación. Cuando pecamos y ya no somos limpios, perdemos la compañía del Espíritu Santo del todo. Sin el testigo continuo del Espíritu, es fácil que comencemos a pensar que no tenemos un testimonio y que quizás nunca lo tuvimos.

Debemos nutrir nuestro testimonio continuamente. Esa nutrición llega con la oración personal, el estudio diario de las Escrituras, en especial el Libro de Mormón, y el servicio en la Iglesia a lo largo de nuestra vida.

2 Sigan el consejo de los profetas y los apóstoles vivientes

Analizaré un consejo profético que les ayudará a tener un matrimonio feliz, una familia fiel y una vida de éxito. Me refiero a “La Familia: Una Proclamación para el Mundo”. Voy a compartir algunas partes importantes de la proclamación, que la Primera Presidencia y el Cuórum de los Doce Apóstoles emitieron en 1995. Sostenemos a estos hermanos como profetas, videntes y reveladores. Son los portavoces de Dios para Sus hijos en la tierra.

El día en que se organizó la Iglesia, Dios habló en cuanto a Su profeta, y dijo: “… porque recibiréis su palabra con toda fe y paciencia como si viniera de mi propia boca”. Entonces el Señor promete bendiciones temporales y eternas cuando seguimos el consejo de los profetas: “Porque si hacéis estas cosas, las puertas del infierno no prevalecerán contra vosotros; sí, y Dios el Señor dispersará los poderes de las tinieblas de ante vosotros, y hará sacudir los cielos para vuestro bien y para la gloria de su nombre” (D. y C. 21:5–6).

Qué gran bendición durante estos tiempos difíciles.

3 Séllense en el templo y guarden sus convenios

Los profetas, videntes y reveladores “proclaman que el matrimonio entre el hombre y la mujer es ordenado por Dios y que la familia es fundamental en el plan del Creador para el destino eterno de Sus hijos”. Tambén añaden: “El divino plan de felicidad permite que las relaciones familiares se perpetúen más allá del sepulcro. Las ordenanzas y los convenios sagrados disponibles en los santos templos hacen posible que las personas regresen a la presencia de Dios y que las familias sean unidas eternamente”1.

La decisión más importante que se toma en la vida es “que nos casemos con la persona adecuada, en el lugar apropiado, mediante la debida autoridad”2 y que después guardemos nuestros convenios del templo. La exaltación no existe sin un sellamiento en el templo.

Para ser dignos de la exaltación, las parejas deben ser parte del “nuevo y sempiterno convenio, y les [debe ser] sellado por el Santo Espíritu de la promesa, por conducto del que es ungido”—el profeta. Si guardamos nuestros convenios del templo, “[heredaremos] tronos, reinos, principados, potestades y dominios, toda altura y toda profundidad… y gloria en todas las cosas… y esta gloria será una plenitud y continuación de las simientes por siempre jamás” (D. y C. 132:19; véase también el versículo 7).

Un sellamiento en el templo contiene la promesa de bendiciones eternas en la vida venidera y aumenta la posibilidad de un matrimonio feliz en esta vida. Como un hijo o una hija consagrados de Dios, han hecho convenio de venir a la tierra en este momento para edificar el Reino de Dios. Esa edificación del templo incluye su propio matrimonio eterno.

4 Sean partícipes con Dios al traer a Sus hijos en espíritu a la tierra

La proclamación para la familia declara: “El primer mandamiento que Dios les dio a Adán y a Eva se relacionaba con el potencial que, como esposo y esposa, tenían de ser padres. Declaramos que el mandamiento de Dios para Sus hijos de multiplicarse y henchir la tierra permanece en vigor”.

Las familias de hoy en día son más pequeñas de lo que lo eran hace una generación, incluso en las familias SUD. Siempre podemos encontrar razones para justificar el retrasar tener hijos o limitar el número de hijos que tenemos. Por ejemplo, “Nos tenemos que graduar primero” o “Antes tenemos que tener un mejor trabajo para tener más dinero” o “¿Por qué quitarle la diversión al matrimonio al tener hijos?”.

Se les ha bendecido con un testimonio del evangelio restaurado de Jesucristo. Tienen las bendiciones de la eternidad para ofrecer a sus hijos. No se queden atascados en el pensamiento de que deben proveer todas las cosas materiales. El mayor regalo que les pueden ofrecer a sus hijos es tener acceso a todas las cosas espirituales del Reino de Dios.

Cuando se reúnan en consejo y con espíritu de oración con su esposa o esposo en cuanto a tener hijos, recuerden que son la juventud de la promesa. Por favor, no dejen a Dios fuera de sus conversaciones. Compartan ese derecho al nacimiento con tantos hijos o hijas de Dios en espíritu como los que Él esté preparado para mandar a su hogar. Después de todo, ellos fueron Sus hijos mucho antes de que vayan a ser los de ustedes.

Con fe en Dios y en Su palabra profética, sigan adelante sin excusas o dudas, y creen su propia familia eterna.

5 No se dejen enredar en la pornografía o en otros comportamientos inmorales

La proclamación continúa: “Los hijos merecen nacer dentro de los lazos del matrimonio y ser criados por un padre y una madre que honran sus votos matrimoniales con completa fidelidad”.

La completa fidelidad significa ser físicamente fiel, así como emocionalmente fiel a su cónyuge. La pornografía y las relaciones en línea son ejemplos de la infidelidad emocional. Cuando uno de los cónyuges participa en la pornografía, él o ella viola una confianza sagrada de la más íntima naturaleza. El cónyuge inocente se siente traicionado; la seguridad y la confianza en el matrimonio se deterioran. La cosecha del adulterio se recoge en los campos de la pornografía.

Me gustaría compartir algunos sentimientos de un hombre que se había sellado en el templo, pero que perdió a su familia debido a la pornografía y a una relación en línea con una mujer. Con pena, escribe: “No presté oído a las palabras que se me dieron en mi bendición patriarcal, que decían que Satanás no tendría poder en mi vida, excepto el que yo le diera. Le di mucho, y lentamente pero con seguridad, usó ese poder para destruir mi vida con mi esposa y mis hijos. Yo los quería con todo mi corazón; todavía los quiero y siempre los querré, pero ese amor no fue suficiente para vencer el poder que yo le había dado a Satanás voluntariamente en mi vida para destruirla. Las enseñanzas de la Iglesia nos habían proporcionado la manera de regresar como una familia sellada por el tiempo y por toda la eternidad a nuestro Padre Celestial, si yo las hubiera escuchado y obedecido, pero al final no lo hice”.

¡Qué tragedia!

6 Enseñen y vivan EL Evangelio en su hogar

La proclamación nos enseña lo que debemos hacer para ser felices en nuestro hogar. “La felicidad en la vida familiar tiene mayor probabilidad de lograrse cuando se basa en las enseñanzas del Señor Jesucristo. Los matrimonios y familias que logran tener éxito se establecen y se mantienen sobre los principios de la fe, de la oración, del arrepentimiento, del perdón, del respeto, del amor, de la compasión, del trabajo, y de las actividades recreativas edificantes”.

Cuando mi esposa y yo éramos una pareja de jóvenes casados, intentamos repetidamente establecer el firme hábito de leer las Escrituras juntos todos los días como familia. Cuando nuestro hijo mayor tenía siete años, por fin conseguimos que fuera un hábito diario. Leíamos a primera hora de la mañana, y continuamos con fidelidad desde ese momento en adelante. Una vez que se estableció el hábito con los otros hijos, los más pequeños estaban entusiasmados por participar cuando se hacían lo suficientemente mayores. A menudo, teníamos que leer antes de las 6:00 h, debido al Seminario matutino.

Las parejas jóvenes casadas están en una buena posición de comenzar sus propias tradiciones familiares justas, al llevar a cabo el estudio familiar de las Escrituras, tener la oración familiar y preparar a sus hijos para misiones y para el matrimonio en el templo.

7 Honren la función del padre y de la madre en la crianza de los hijos

La proclamación también comparte consejos importantes en cuanto a la crianza de los hijos: “La responsabilidad primordial de la madre es criar a los hijos. En estas responsabilidades sagradas, el padre y la madre, como iguales, están obligados a ayudarse mutuamente”.

A veces, uno de los padres podría sentir que él o ella está mejor preparado para criar y disciplinar a los hijos. Los profetas de esta dispensación han enseñado repetidamente que los esposos y las esposas forman una asociación en el matrimonio, en la que todas las decisiones que tengan relación a la familia se deberían hacer conjuntamente y con armonía.

Los compañeros iguales deben ser compañeros iguales. Reúnanse en consejo y oren juntos; guíense por el Espíritu para saber la manera más eficaz de criar a sus hijos juntos. Su destino eterno se verá afectado debido a las decisiones de ustedes.

8 Usen su albedrío moral para escoger seguir al Salvador

La decisión de dónde estarán en veinte años o en veinte siglos depende totalmente de ustedes. Son libres para escoger; sin embargo, las consecuencias eternas surgen de sus acciones. Gracias a la expiación del Salvador, los hombres “son redimidos de la caída [y] han llegado a quedar libres para siempre, discerniendo el bien del mal, para actuar por sí mismos, y no para que se actúe sobre ellos, a menos que sea por el castigo de la ley en el grande y último día, según los mandamientos que Dios ha dado.

“Y son libres para escoger la libertad y la vida eterna, por medio del gran Mediador de todos los hombres, o escoger la cautividad y la muerte, según la cautividad y el poder del diablo; pues él busca que todos los hombres sean miserables como él” (2 Nefi 2:26–27; cursiva agregada).

Satanás los odia por quiénes son y por lo que representan. Él quiere que sean miserables, tal como él lo es. Jesucristo los ama; Él pagó el precio de sus pecados; dio Su vida por ustedes; Él los invita a seguirlo y a arrepentirse, si fuera necesario. Al escoger seguir al Salvador, tendrán “felicidad en esta vida y la vida eterna en el mundo venidero”3.

9 Desarrollen la fe para perseverar hasta el fin

La fe llega a medida que se convierten al Señor. El profeta Nefi enseñó: “Por tanto, debéis seguir adelante con firmeza en Cristo, teniendo un fulgor perfecto de esperanza y amor por Dios y por todos los hombres. Por tanto, si marcháis adelante, deleitándoos en la palabra de Cristo, y perseveráis hasta el fin, he aquí, así dice el Padre: Tendréis la vida eterna” (2 Nefi 31:20).

Hace poco, el presidente Thomas S. Monson dijo en la conferencia general: “El futuro es tan brillante como su fe”4. Eso incluye la fe para perseverar y superar todos los obstáculos, incluyendo las ofensas, las traiciones y las decepciones. Su fe para perseverar determinará su destino, sí, aun su destino eterno.

10 Entreguen su voluntad a la voluntad de Dios

Ruego que Dios haya tocado su alma con el deseo de hacer las cosas mejor, de ser mejores y de seguir el consejo de nuestros profetas vivientes. Espero que hayan sentido el deseo de fortalecer su compromiso de llegar a ser todo lo que Dios los ha preordenado ser.

“Hermanos [y hermanas], ¿no hemos de seguir adelante en una causa tan grande? Avanzad, en vez de retroceder. ¡Valor… [y] adelante a la victoria! Ofrezcamos, pues, como iglesia y como pueblo, y como Santos de los Últimos Días, una ofrenda al Señor en rectitud” (D. y C. 128:22, 24).

¿Cuál podría ser esa ofrenda que le podrían dar a Dios de forma individual? Es eso lo que Él nunca les pediría; es la ofrenda de someter su voluntad a la de Él. Es colocar su albedrío sobre el altar del sacrificio personal.

En Lectures on Faith (Discursos sobre la fe), que prepararon los primeros apóstoles de esta dispensación, dice: “… una religión que no requiere el sacrificio de todas las cosas nunca tiene el poder suficiente de producir la fe necesaria para llevar a la vida y salvación”5.

Su albedrío es lo que realmente es suyo y lo que pueden dar como una ofrenda a Dios. Al someter voluntariamente su voluntad a la de Él, llegarán a ser como Él.

Termino con mi testimonio del Salvador. Al mismo grado en que ejerciten fe en Jesucristo, sometan su voluntad a la de Dios, sigan el consejo de Sus profetas y obedezcan las impresiones del Espíritu, serán fieles, felices y tendrán éxito.

Referencias

  1. “La Familia: Una Proclamación para el Mundo”, Liahona, noviembre de 2010, pág. 129, cursiva agregada.
  2. Bruce R. McConkie, “Agency or Inspiration?”, New Era, enero de 1975, pág. 38
  3. Gordon B. Hinckley, Caesar, Circus, or Christ?, Discursos anuales de la Universidad Brigham Young (26 de octubre de 1965), pág. 8; véase también Russell M. Nelson, “Capacidad espiritual”, Liahona,enero de 1998, pág. 36.
  4. Thomas S. Monson, “Sed de buen ánimo”, Liahona, mayo de 2009, pág. 92.
  5. Lectures on Faith, 1985, pág. 69.