Por encima de las nubes

POR CHARLES W. DAHLQUIST II

Presidente General de los Hombres Jóvenes

Elige la rectitud y la felicidad sin importar cuáles sean tus circunstancias. Sé responsable de las decisiones que tomes. Desarrolla tus aptitudes y talentos y utilízalos para fines positivos. No desperdicies tu tiempo y ten la disposición de trabajar con afán.

No hace mucho tiempo tuve la oportunidad de volar en un avión pequeño. Cuando nos preparábamos para abordar, uno de los pasajeros preguntó al piloto a qué altitud íbamos a volar; él contestó que volaríamos a 2.900 metros, y agregó: “Así estaremos justo encima de las nubes”. Luego explicó: “Si voláramos por debajo de las nubes, el vuelo sería muy turbulento; pero si nos elevamos y volamos por encima, el vuelo será mucho más sereno”.

Ese concepto probó ser verdadero. Para los que íbamos en el avión, atravesar las nubes llevó un poco más de esfuerzo, un poco más de combustible y algo de turbulencia. Sin embargo, una vez que estuvimos por encima, la travesía fue en su mayor parte serena; y aunque hubo un poco de turbulencia y el piloto tuvo que estar constantemente atento a las condiciones de vuelo, éste fue mucho más cómodo.

Más tarde pensé sobre las palabras del piloto: “Si voláramos por debajo de las nubes, el vuelo sería muy turbulento; pero si nos elevamos y volamos por encima, el vuelo será mucho más sereno”. Pensé cuánto se aplica ese concepto a la vida misma. Al recorrer esta existencia terrenal, encontramos mucho de lo feo, lo bajo y lo malo, y es preciso que nos elevemos por encima de ello si vamos a llevar la vida de un Santo de los Últimos Días. Entonces tendremos el Espíritu con nosotros y sentiremos esa paz que está a nuestra disposición. La acción de ascender por encima de la turbulencia que está a nuestro alrededor requiere esfuerzo, fuerza de voluntad, valor, y exige que tomemos las decisiones correctas. Esa turbulencia comprende la inmundicia con que nos rodean los medios de comunicación; también se incluyen en ella el desaliento, la desesperación y los desafíos que nos presenta el “hombre natural” (Mosíah 3:19).

Sin embargo, si ejercemos nuestro albedrío en forma apropiada, si vivimos según las normas que nos da la Primera Presidencia en Para la Fortaleza de la Juventud y si hacemos sinceros esfuerzos día tras día por elevarnos por encima de las cosas mundanas, nuestro recorrido por esta vida va a ser mucho más placentero. Sentiremos paz a lo largo del camino y llegaremos seguros al fin de la jornada.

Esto no significa que la jornada sea fácil ni completamente serena; eso nunca se nos prometió, pues habrá dificultades en el camino y será preciso que estemos constantemente atentos y en guardia al recorrerlo. No obstante, al optar por ponernos del lado del Señor, podemos elevarnos por encima de las tentaciones de nuestra existencia terrenal, lo cual nos asegurará la paz y la felicidad en esta vida y en la venidera.

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