Nos llamaron a la mision.

Por Samuella R. Hawkwins

Una misión para nosotros? Mi esposo y yo ya habíamos pasado la edad de jubilarnos, sin embargo, parecía que el presidente Spencer W. Kimball estaba dirigiéndose a nosotros cuando expuso en una sesión de la conferencia general que hacían falta matrimonios mayores en las misiones de la Iglesia.
(“Continuemos avanzando y elevándonos”, Liahona, agosto de 1979, págs. 118-123.)
No nos fue fácil tomar la decisión de salir a una misión, pero por fin lo hicimos, y nos encontramos en una entrevista con nuestro obispo, y luego con nuestro presidente de estaca.
Aun en estos primeros días de los preparativos, empezamos a vivir bendiciones y sorpresas. No habíamos anunciado que alquilábamos la casa, no obstante, un
día apareció un matrimonio que dijo que buscaba una casa grande. Al intentar
llamar a un agente inmobiliario, habían llamado a un número telefónico
equivocado, y la voz en el receptor les dijo que no negociaba con alquileres,
pero que estaba enterado de un matrimonio que iba a la misión y que
quizás su casa estaría disponible. Les dio nuestra dirección.
Nos sentimos muy contentos cuando recibimos el llamamiento para la Misión
de Washington —Seattle. Nuestro hijo mayor había cumplido su misión en esa
región y estábamos bien familiarizados con ella.
Algunos meses después, en una entrevista con nuestro líder de distrito,
nos preguntó en qué manera nuestros testimonios se habían fortalecido en el
tiempo que teníamos en la misión. Le contesté que la fuerza de las
manifestaciones del Espíritu Santo me sorprendía. Recuerdo muy claramente
la ayuda, la inspiración y las revelaciones personales que había
recibido al desempeñar mis llamamientos en la Iglesia y en mi
trabajo; no obstante, cuando estábamos  con ios investigadores y dábamos
testimonio de la veracidad del evangelio, había un poder imposible de
describir.
Vimos a hombres que habían estado empleados en trabajos rigurosos
durante toda su vida, quienes confesaron que nunca habían orado,
con la posible excepción de una que otra oración rápida y urgente,
arrodillarse y expresar sus sentimientos más profundos a un amoroso Padre
Celestial. Vimos cambiar sus vidas.
Aun cuando nosotros sembramos la semilla, dependíamos totalmente del
Señor para la siega. Un hombre joven cuya esposa era miembro de la Iglesia
consintió en escuchar las charlas misionales. Recibió muy estusiasmado
las primeras charlas, pero de repente, antes de nuestra próxima cita, las cosas
del mundo empezaron a influir en él y nos comunicó que no fuéramos más a
visitarle.
Oramos, y tuvimos la impresión de que debíamos volver, pero después de
dejar pasar algún tiempo. Continuamos pidiendo orientación al Señor, y tres
semanas después sentimos la confirmación del Espíritu de que
debíamos visitarle el siguiente miércoles. Oramos para saber a qué
hora nos convenía ir, y de nuevo sentimos la influencia del Espíritu.
Supimos que no debíamos visitarle el miércoles por la mañana. En la tarde
oramos otra vez, y la respuesta llegó urgente: “AHORA”.
Salimos inmediatamente del apartamento, pero en el camino me
detuve en un comercio para dejar un rollo de película para que lo revelaran.
Al poner el rollo en el mostrador, un fuerte sentimiento me envolvió, y
pareció que el Espíritu se sentía ofendido mientras se repitió en mi mente
la palabra: “AHORA”. Sentí como si algo me empujara al auto. Tres minutos
después llegamos a la puerta de nuestro amigo. El había estado leyendo
el Libro de Mormón y estaba pensando en nosotros. Mientras hablábamos,
aceptó escuchar las charlas nuevamente.
Nos encantaba nuestra asociación con los maravillosos élderes y hermanas
de nuestra misión. Nos conmovió cuando un élder a quien se le
trasladaba de nuestro distrito dijo; “Investigué para ver si había un
matrimonio misionero en mi nuevo distrito; esperaba que sí, pero no lo
hay.” Se sentía verdaderamente desilusionado.
Estamos agradecidos por el mensaje del presidente Kimball y por el efecto
que ha tenido en nuestra vida. ¿Una misión para los matrimonios? ¡Claro que
sí! ¿Y cómo es? ¡Es una experiencia llena de maravillosas sorpresas!

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